lunes, 25 de junio de 2012

Cocer un huevo tiene ciencia

Cocer un huevo es sencillo, pero hacerlo de la forma más adecuada no lo es tanto. Y es que es fácil pasarse o quedarse corto con el tiempo de cocción, por no hablar de las veces que resulta imposible conseguir pelar el huevo de forma rápida y sencilla... Por otra parte, ¿qué sucede para que un alimento más o menos líquido y semitransparente acabe siendo sólido y opaco? ¿Quieres conocer cuál es la mejor forma de cocer un huevo y las transformaciones físico-químicas que tienen lugar durante el proceso?


CARACTERÍSTICAS DESEABLES EN UN HUEVO COCIDO
Antes de conocer el modo para obtener "el huevo cocido perfecto", debemos saber qué características debe reunir para poder considerarlo como tal. Según Hervé This, uno de los padres de la llamada gastronomía molecular, el huevo duro perfecto debe presentar las siguientes características: 
  • la cáscara no debe estar rota ni debe quedar pegada al huevo, tiene que salir con facilidad cuando la quitemos;
  • la clara debe ser blanca y compacta; 
  • la yema debe estar perfectamente centrada, bien cocida pero jugosa, y por supuesto sin olores a azufre ni reflejos verdosos.




PASOS PARA COCER UN HUEVO DE FORMA ADECUADA
Para obtener el "huevo cocido perfecto" es necesario seguir una serie de pasos que puedes ver a continuación:


1. Lo primero que debes tener en cuenta siempre que utilices huevos para cocinar es que estos deben ser frescos. A medida que envejecen, los huevos se deshidratan y la cámara de aire que contienen en su interior aumenta de tamaño (esa especie de bolsa membranosa). Esto provoca que los huevos floten en el agua de cocción, lo que hace que el proceso no sea uniforme. Además la yema se reparte de forma desigual en el interior del huevo, quedando así descentrada. Esto, además de un inconveniente meramente estético, puede hacer que la yema se separe fácilmente de la clara al cortar el huevo una vez cocido.


2. Una vez elegido el huevo que vamos a cocer, debemos sacarlo del frigorífico con la suficiente antelación para que alcance la temperatura ambiente. Así podremos controlar mejor el tiempo de cocción (si estuviera frío, obviamente ese tiempo sería más largo) y reduciremos el riesgo de que la cáscara se rompa durante el proceso.


3. Posteriormente debemos tomar un recipiente adecuado (por ejemplo una cazuela pequeña) y añadir agua suficiente para que en el momento en el que introduzcamos el huevo este quede suficientemente cubierto (por aproximadamente dos dedos de agua). Después de añadir el agua, ponemos el cazo al fuego y lo tapamos (así lograremos que el agua hierva antes y ahorraremos energía).


4. Una vez que el agua está hirviendo, añadimos sal y/o vinagre (u otro ácido, como por ejemplo zumo de limón), y a continuación introducimos el huevo. Si nos hemos saltado el paso 2., es decir, si no hemos sacado el huevo del frigorífico con la suficiente antelación, el choque térmico hará que se expanda el aire que contiene la cámara del interior del huevo, lo que probablemente provocará la ruptura de la cáscara. Para evitar esto existe una posible solución, que consiste en agujerear la base del huevo para que pueda salir este aire (puedes hacerlo con un alfiler, pero existen aparatos diseñados expresamente para ello).


Perforador de huevos. Como diría mi abuela: "ya no saben qué inventar...". (Fuente).

¿Por qué se añade sal o vinagre?
Si aún habiendo tomado todas las precauciones indicadas, la cáscara del huevo se rompe, la sal y/o el vinagre que hemos añadido al agua facilitarán la coagulación de las proteínas del huevo. Esto sellará rápidamente la grieta formada en la cáscara y evitará la salida del huevo hacia el agua. Así evitaremos esas sorpresas que nos llevamos a veces, cuando después de pelar el huevo observamos que su interior está prácticamente vacío...

Como puedes ver, las proteínas del huevo sellan las grietas cual cola de carpintero.

¿Por qué la sal y el vinagre facilitan la coagulación de las proteínas?
La sal, el vinagre y otros ácidos, como el zumo de limón, provocan la desnaturalización las proteínas. Esto significa que dichas proteínas pierden su estructura original, de modo que adquieren una estructura diferente que hace posible que se pueden agrupar entre ellas formando una red. Esto lo explicaremos más adelante, pero antes, veamos qué es lo que ocurre a simple vista. Para ello he realizado un experimento muy de andar por casa: he introducido tres huevos en tres vasos diferentes, respectivamente. a) con agua; b) con agua y sal; c) con agua y vinagre. En las imágenes puedes ver el resultado:

a) En esta imagen se muestra un huevo en el interior de un vaso con agua.




b) En esta imagen se muestra un huevo en el interior de un vaso con agua y sal. Como puedes ver, las proteínas se han agrupado debido a su desnaturalización. Además el huevo flota debido a que su densidad es menor que el agua salada.


c) En esta imagen se muestra un huevo en el interior de un vaso con agua y vinagre. Como en el caso anterior, el vinagre provoca una desnaturalización de las proteínas, lo que favorece su agregación.

5. Como ya hemos mencionado, para conseguir que la yema quede centrada es importante elegir un huevo fresco. Otra cosa que podemos hacer para lograrlo es echar mano de la física, concretamente de la fuerza centrífuga: podemos remover el agua con cierta intensidad de vez en cuando durante los tres o cuatro primeros minutos de cocción, que es el tiempo que tardará la clara en solidificarse.


6. Como puedes imaginar, el aspecto fundamental a la hora de cocinar un huevo es el tiempo de cocción (debes tener en cuenta que este tiempo comienza a contarse una vez que el agua comienza a hervir de nuevo, una vez introducido el huevo). Este depende de varios factores, como el tamaño del huevo (obviamente, cuanto más grande sea este, más tiempo tardará en cocerse), la temperatura a la que se encuentre cuando lo introduzcamos en el agua de cocción (si lo hemos sacado del frigorífico con antelación o no...), de la calidad del agua (su concentración de sales), de la presión atmosférica (que varía en función de la altitud o el clima)...

En general podemos hablar de tres tipos de huevos cocidos (puedes verlos en la imagen inferior):
  • huevo pasado por agua: como sabes, el huevo pasado por agua tiene la yema líquida y la clara poco cuajada (semilíquida). El tiempo de cocción para lograrlo es de 3-4 minutos.
  • huevo mollet o mullido: recibe este nombre el huevo que tiene la clara cuajada y la yema algo líquida. Para conseguirlo, la cocción debe durar 5 minutos.
  • huevo cocido: un huevo cocido correctamente debe tener la clara blanca y compacta y la yema cuajada, sin colores grisáceos o verdosos. Para conseguirlo, el tiempo de cocción debe ser de 10-12 minutos.

En la imagen puedes ver tres huevos con diferentes tiempos de cocción. De izquierda a derecha, los tiempos de cocción fueron de 4, 7 y 9 minutos, respectivamente. (Fuente)

Durante la cocción el huevo sufre una transformación radical: partimos de un huevo crudo, cuya clara es translúcida y casi líquida y cuya yema es de color naranja intenso y también líquida, y finalmente obtenemos un huevo más o menos cocido, con la clara blanca, opaca y sólida, y la yema de color amarillo-anaranjado y más o menos sólida. ¿Qué es lo que ocurre para que se den estas transformaciones?

Podríamos decir que el huevo crudo es líquido, ya que tanto la clara como la yema son básicamente bolsas de agua con proteínas dispersas. En la clara, la mayor parte de las proteínas tienen carga eléctrica negativa y se repelen entre sí, mientras que en la yema algunas proteínas se repelen entre sí y otras están ligadas a lípidos. Cuando calentamos el huevo, sus moléculas comienzan a moverse rápidamente y a chocar unas con otras, de modo que los enlaces débiles que mantenían las cadenas plegadas comienzan a romperse. Las proteínas desplegadas comienzan a unirse entre sí formando una red tridimensional que atrapa el agua. Las moléculas de proteínas se encuentran ahora densamente agrupadas, por lo que en lugar de dejar pasar la luz, como ocurría en el huevo crudo, la desvían, de modo que la clara comienza a ser opaca.


En el huevo crudo la estructura de las proteínas es similar a la que se representa esquemáticamente en la imagen: se trata de cadenas de aminoácidos plegadas.


A medida que las proteínas se calientan, se rompen los enlaces débiles que mantenían plegadas las cadenas y éstas se despliegan. En esta representación esquemática se muestran las proteínas tal y como aparecerían en la clara de un huevo pasado por agua.


Si continuamos calentando, las cadenas de aminoácidos  desplegadas completamente comienzan a unirse entre sí, formando una red tridimensional que atrapa el agua. Esto es lo que sucede una vez que el huevo está cocido.

La cuestión es que el huevo está compuesto por diferentes tipos de proteínas, y no todas coagulan a la misma temperatura. Así, la clara comienza a cuajar a 63º C y solidifica a 65 ºC, aunque su textura no es del todo firme hasta que alcanza los 80º C. Por su parte, las proteínas de la yema comienzan a coagular a los 65 ºC y a los 70 ºC podemos decir que está completamente cuajada.


7. Es importante no exceder el tiempo de cocción, ya que obtendremos un huevo gomoso y correoso, con una clara de olor desagradable y una yema con tonos grisáceos o verdosos. En definitiva, obtendremos un huevo que dará la impresión de ser poco fresco, cuyo aspecto, olor, sabor y textura no serán las más deseables.

¿Por qué sucede esto? 
Si cocemos en exceso, la red de proteínas se unirá fuertemente dejando escapar el agua que atrapaba en su interior, lo que afectará negativamente a la textura. Por otra parte, las proteínas de la clara contienen átomos de azufre. Si la cocción es excesiva, se libera sulfuro de hidrógeno, un gas que aporta un desagradable olor al huevo (como a podrido) y un color gris-verdoso a la yema.

A la izquierda puedes ver la yema de un huevo cuyo tiempo de cocción ha sido el adecuado (12 minutos). Su textura, aspecto, olor y sabor son agradables. La yema de la derecha pertenece a un huevo que ha cocido durante demasiado tiempo (25 minutos). Su color interno es amarillo y el exterior presenta tonos grisáceos-verdosos. Su textura es demasiado seca y su olor es desagradable (su sabor también podría serlo).



8. Finalmente, para poder pelar el huevo con facilidad, es importante que una vez finalizada la cocción, lo sumerjamos en agua fría. Así, el choque térmico provocará la separación entre la cáscara y la clara. Con unos golpecitos suaves podrás retirar la cáscara fácilmente. Hay quien retira la cáscara de la parte superior e inferior y sopla con fuerza para pelar el huevo, pero esto no es en absoluto recomendable, ya que es una práctica poco higiénica que favorece la transmisión de microorganismos (desde la boca hasta el huevo) que podrían desarrollarse provocando la alteración del alimento y/o diversas enfermedades.


¿Calimero?



INVENTOS
Se han ideado multitud de artefactos e ingenios para tratar de controlar el punto de cocción del huevo de forma adecuada, especialmente en los países anglosajones, en muchos de los cuales es frecuente desayunar huevos pasados por agua o huevos mollet. Así podemos encontrar desde diferentes tipos de relojes, hasta huevos de plástico que se introducen en el agua de cocción o tinta sensible al calor. Como puedes ver, para obtener un huevo correctamente cocido es suficiente con tener un reloj normal o un temporizador.

Espero que este verano puedas disfrutar de unas buenas ensaladas con huevo...

Fuentes
- This, Hervé (2006). Los secretos de los pucheros. Ed. Acribia. Zaragoza, España.

lunes, 4 de junio de 2012

¿Es peligroso rellenar las botellas de agua mineral?

Seguro que te has fijado alguna vez en una recomendación que aparece en el etiquetado de algunas botellas de agua envasada, que indica que éstas no se deben rellenar. Hay gente que piensa que esto no es más que una estrategia comercial, mientras que otras personas están convencidas de que se debe a que el plástico del envase es cancerígeno (la recomendación solamente se muestra en las botellas de plástico). ¿Quieres saber a qué obedece realmente esta recomendación?

Nota: Sería más correcto hablar de "agua envasada", ya que el "agua mineral" es solamente uno de los tipos de agua que se venden embotelladas. En otra ocasión hablaremos detenidamente sobre ello.


Como puedes ver en esta imagen, algunas marcas de agua muestran en su etiquetado una recomendación para no rellenar la botella. Aguas de Fuensanta S.A., Asturias (España).

PET
En la actualidad, las botellas de agua se fabrican con dos tipos de materiales: unas son de vidrio, y otras de un material plástico llamado tereftalato de polietileno (PET) (que por cierto no contiene bisfenol A). Este último es un polímero, es decir, es una macromolécula formada por la unión de moléculas más pequeñas llamadas monómeros. Este material se conoce normalmente por sus siglas en inglés PET (PolyEtylene Terephthalate), letras que puedes observar en la base de la mayoría de las botellas de agua junto al siguiente símbolo:


Este símbolo es el que encontrarás en la base de muchas botellas de agua. El número corresponde a la clasificación que se hace de los plásticos para poder reciclarlos correctamente. (Fuente)


Motivos para no reutilizar las botellas de agua
Como decíamos al comienzo del artículo, en el etiquetado de algunas botellas de plástico se muestra una recomendación para no rellenarlas. ¿Está justificada esta recomendación o se trata de una estrategia comercial? Existen varios motivos para no rellenar las botellas de agua, que puedes conocer a continuación.

La primera razón para recomendar que no se rellenen las botellas de agua (ya sean de plástico o de vidrio) es la más evidente: evitar que se introduzcan líquidos peligrosos para la salud, que puedan ser confundidos con agua. Parece una obviedad, pero cada año aparecen nuevos casos de personas que ingieren por accidente líquidos corrosivos (lejía y otros desinfectantes, disolventes, etc.) almacenados en botellas de agua. Si aún así haces caso omiso de esta recomendación y utilizas las botellas para introducir este tipo de sustancias, debes saber que después no deberías reutilizar dichas botellas para beber agua, ya que, por muy bien que las laves, aún quedarían restos de las sustancias que previamente introdujiste y que podrían afectar negativamente a tu salud y aportar al agua olores y sabores anormales.

La segunda razón por la que algunas marcas de agua muestran esa recomendación en su etiquetado, es la de evitar riesgos microbiológicos. Cuando abrimos una botella de agua, su interior puede contaminarse con distintos tipos de microorganismos, como bacterias y hongos, que pueden proceder de distintas fuentes, como nuestra boca (si bebemos directamente a través de la botella) o el ambiente. Estos microorganismos, que podrían provocarnos alguna patología a corto o a largo plazo, pueden desarrollarse gracias a que disponen de las condiciones necesarias para ello, entre las que se encuentran: presencia de agua (aunque vaciemos la botella, siempre queda alguna gota adherida a la superficie interna), presencia de nutrientes (aunque en cantidades relativamente escasas) y una adecuada temperatura (normalmente se trata de microorganismos mesófilos, cuya temperatura óptima de crecimiento se encuentra entre 15 ºC y 35 ºC). Entonces, ¿por qué en las botellas de vidrio no se da ninguna recomendación para no rellenarlas? Los microorganismos se adhieren con mucha más facilidad a la superficie de los materiales plásticos que a la superficie del vidrio o del metal, especialmente si se trata de una botella con arrugas, recovecos y deformaciones como las que aparecen tras su reutilización, que pueden servir de "refugio" a las colonias de microorganismos. ¿Y si lavamos la botella? Una posible solución para tratar de minimizar el riesgo asociado al crecimiento de microorganismos es lavar el interior de la botella. A este respecto, el Gobierno de Sudáfrica ofrece una serie de recomendaciones en una de sus webs:
- lavarse las manos antes de rellenar la botella
- examinar la botella para asegurarnos de que no está dañada
- lavar la botella y el tapón con agua caliente y jabón, aclararla bien y secarla antes de rellenarla.
- en el caso de que la botella presentara limo superficial o moho, se podría desinfectar con lejía y bicarbonato sódico (personalmente creo que es preferible desechar la botella).
- rellenar la botella con agua que no presente riesgos para la salud y no compartir su uso (si se bebe directamente de ella).

Por último, existe una tercera razón que podría persuadirnos para no reutilizar las botellas de agua (por mucho que las lavemos). El material plástico que compone la botella (el PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos, como antimonio. En condiciones normales de consumo, estos compuestos se encuentran en cantidades que, a priori, no suponen un riesgo para la salud. Sin embargo, su cantidad puede aumentar con el tiempo de permanencia del agua en la botella y también con el número de reutilizaciones que hagamos de la misma, algo que se debe al deterioro del plástico. ¿Esto debería preocuparnos? Se ha escrito y hablado mucho sobre ello, especialmente en Internet, donde abundan los correos virales y los sitios web alarmistas en los que se indica que las botellas de plástico provocan cáncer. Pero ¿realmente es cierto?

Una botella de PET. ¿Medio llena o medio vacía? (Fuente).

¿El plástico del envase provoca cáncer?
Existe la creencia, ampliamente extendida, de que el plástico de las botellas de agua (el PET) puede provocar cáncer. Una vez más, el origen de este mito se debe en gran parte a varios bulos (hoaxes) que circulan por Internet a través de correos virales. Veamos lo que dice cada uno de ellos.

Hoax 1. La primera versión del hoax es un correo escrito en inglés que data del año 2003, en el que se menciona que el plástico utilizado en las botellas de agua envasada contiene un compuesto potencialmente cancerígeno, concretamente dietilexil adipato o DEHA. Así, según este correo, las botellas serían seguras si se utilizan solamente una vez, ya que su reutilización provocaría la liberación de ese compuesto.

Según parece, el origen de esta información es una tesina con escaso rigor científico y plagada de errores, realizada por un estudiante de la Universidad de Idaho, que se hizo bastante popular gracias a algunos medios de comunicación. En dicha tesina se afirma por ejemplo que el DEHA está clasificado como compuesto cancerígeno, cuando en realidad los organismos encargados de esa clasificación en los Estados Unidos (U.S. Occupational Safety & Health Administration, National Toxicology Program o International Agency for Research on Cancer), nunca lo regularon ni clasificaron como tal, ya que los estudios realizados al respecto no mostraron evidencias de que esta sustancia provoque cáncer. De hecho, las autoridades sanitarias estadounidenses, concretamente la FDA (Food and Drug Administration),  aprobaron el DEHA como una sustancia que puede estar en contacto con los alimentos, ya que no supone ningún riesgo para la salud.


Unidad repetitiva de PET. (Fuente).

Hoax 2. Un segundo correo viral, también escrito en inglés, y que data del año 2004, advierte que, según el centro Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, la congelación de las botellas de plástico puede liberar dioxinas cancerígenas en el agua.

Esta institución negó en un comunicado la autoría de ese mensaje y desmintió su contenido. Según Rolf Halden, investigador del centro, las dioxinas se forman a partir de procesos de combustión en los que interviene el cloro (por ejemplo cuando quemamos PVC). Sin embargo, no hay dioxinas en los plásticos, y menos aún en el PET. Además, suponiendo que hubiera dioxinas, la congelación limitaría su difusión, es decir, actuaría de forma contraria a como se afirma en el mensaje.

Hoax 3. Un tercer correo viral, esta vez escrito en castellano, y que data de junio de 2007, advierte que tomar agua de botellas que han estado mucho tiempo al sol, provoca cáncer de mama. A continuación puedes ver el texto íntegro del mensaje:

--- Texto del HOAX original ---

Asunto: Agua en botella plástica

A mis amigas y amigos para que se lo pasen a su novia, esposa, hermanas, madre, tías, amigas etc etc etc

Agua en botella plástica que se deja en el carro:

Si eres de las personas que dejas tu botella plástica con agua en el carro durante días calurosos y te bebes el agua caliente después que regresas al carro, coges el riesgo de adquirir cáncer de seno! Sheryl Crow dijo en el show de Ellen Degeneres que ella adquirió el cáncer de seno de esta Manera.

Los doctores explican que el calor hace que el plástico emita un cierto químico tóxico que conlleva al cáncer de seno. Este tóxico es el mismo que se ha encontrado en los tejidos de senos con cáncer. Así que por favor no te tomes esa botella con agua que dejaste en el carro y pasa esto a todas las mujeres en tu vida. Esta clase de información es la que necesitamos Saber y estar preparadas y quizás pueda Salvarnos!!!


--- Final del HOAX ---


Como puedes ver, este mensaje tiene todos los ingredientes de un hoax: es alarmista, impreciso (no menciona el nombre del supuesto compuesto tóxico, ni qué personas o estudios explican el hipotético fenómeno), pide al lector que lo difunda y, por si fuera poco, tiene "artistas invitados", como Sheryl Crow. Con tal cantidad de imprecisiones, es difícil tomarse en serio lo que en él se dice. Sin embargo, ¿el PET presenta algún riesgo real para la salud?


Controversia sobre el PET
La legislación vigente en la Unión Europea establece lo siguiente:
Los materiales y objetos, incluidos los materiales y objetos activos e inteligentes, habrán de estar fabricados de conformidad con las buenas prácticas de fabricación para que, en las condiciones normales o previsibles de empleo, no transfieran sus componentes a los alimentos en cantidades que puedan:
a) representar un peligro para la salud humana,
o
b) provocar una modificación inaceptable de la composición de los alimentos,
o
c) provocar una alteración de las características organolépticas de éstos.


Y es que algunos de los materiales que se utilizan para el envasado de alimentos, pueden ceder algunos compuestos a estos últimos. Como ya hemos mencionado, algunos compuestos derivados del PET que compone las botellas, podrían pasar al agua contenida en ellas. Por ello, la legislación establece unos límites de migración para estos compuestos (límites de migración específica o LME) basados en investigaciones previas, de modo que los materiales permitidos para entrar en contacto con los alimentos no presenten riesgos para la salud (siempre que se cumplan las condiciones normales o previsibles de empleo, como se dice en el párrafo anterior). Sin embargo, algunos estudios recientes apuntan que el PET podría tener algunas implicaciones sobre la salud que aún no están del todo claras, y que se deberían principalmente a una posible actividad genotóxica y estrogénica de algunos de los compuestos que migran al agua:

- Ftalatos. Normalmente se llama ftalatos a un grupo de compuestos químicos (diésteres del ácido ftálico) que se utilizan como aditivos en la fabricación de ciertos plásticos para aumentar su flexibilidad. El PET también es un ftalato (recuerda que se llama tereftalato de polietileno), pero se hace una distinción entre el PET y los ftalatos que se emplean como aditivos para aumentar la flexibilidad del plástico porque son solamente estos últimos los que se relacionan con problemas para la salud. Así, según la industria del plástico "el PET, a pesar de llamarse tereftalato de polietileno, no se considera un ortoftalato, ni se fabrica con ftalatos". Los ftalatos pueden afectar negativamente a la salud cuando se encuentran a partir de ciertas cantidades, ya que, entre otras cosas, pueden actuar como disruptores endocrinos, provocando un efecto estrogénico, es decir, comportándose como hormonas femeninas. A pesar de que estos compuestos no se utilizan en la fabricación del PET, algunos estudios han encontrado ciertas cantidades de ftalatos en el agua envasada en botellas de este material plástico. Entonces ¿cuál es su procedencia? Su origen no se conoce con seguridad, pero se cree que los ftalatos podrían proceder de la contaminación del PET reciclado que se utiliza en la fabricación de las botellas. Es decir, la presencia de ftalatos en el agua se debería a la contaminación de la materia prima con la que se fabrican las botellas, por lo que dependería estrechamente de las condiciones y de la procedencia de dicha materia prima. En el año 2007, la revista Consumer realizó un estudio sobre diferentes marcas de agua comercializadas en España en el que se analizó la presencia de cuatro tipos de ftalatos. Los resultados mostraron solamente la presencia de dietil ftalato en algunas marcas, y (cito literalmente) "en cantidades extremadamente bajas". (Puedes ver una discusión al respecto en los comentarios).

Estructura química general de los ftalatos. (Fuente)

- Antimonio. Se trata de un elemento químico que se utiliza como catalizador (en forma de trióxido de antimonio) para la fabricación del PET. El antimonio, que es tóxico a partir de ciertas concentraciones, puede migrar del plástico de la botella al agua que está contenida en ella, por lo que, como acabamos de mencionar, las autoridades sanitarias establecen unos límites de migración específica, que en Europa están en 5 ppb (partes por billón), en EEUU y Canadá en 6 ppb y en Japón en 2 ppb. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta 20 ppb se consideran niveles seguros, pero ¿qué concentraciones se han encontrado en el agua envasada en botellas de PET? En las investigaciones que se han llevado a cabo al respecto se ha encontrado que, en condiciones normales de consumo, la cantidad de antimonio presente en el agua es inferior al límite legal, por lo que en principio no afectaría negativamente a nuestra salud (por ejemplo, algunas fuentes indican una concentración de 0.195±0.116 ppb). Por otra parte, como apuntan algunos investigadores, los límites legales fijados para el antimonio están basados en estudios toxicológicos que tenían en cuenta sus posibles efectos sobre el sistema cardiovascular y su posible carcinogenicidad, pero en los que no se consideró su posible actividad como disruptor endocrino, por lo que habría que realizar más investigaciones al respecto. En cualquier caso, la cantidad de antimonio presente en el agua es muy variable, ya que depende en gran medida de varios factores, entre los que se encuentran la cantidad de antimonio utilizada en la fabricación del PET, el tiempo de permanencia del agua en la botella, la temperatura y la luz. Así, a medida que transcurre el tiempo, la cantidad de antimonio presente en el agua aumenta. Esta cantidad se incrementa aún más notablemente con luz y temperaturas elevadas, por lo que deberíamos evitar prácticas como la de dejar las botellas de agua en el interior de un coche al sol.

- Formaldehído y acetaldehído. Estos compuestos, en parte responsables del "sabor a plástico" que adquiere el agua embotellada cuando se somete a determinadas condiciones (por ejemplo cuando exponemos a altas temperaturas durante largos periodos de tiempo), son tóxicos a partir de ciertas concentraciones. Algunos estudios han detectado su presencia en muestras de agua envasada en botellas de PET, aunque en condiciones normales de uso están en concentraciones que no son preocupantes para la salud.

Fuente


Si se cree que el PET puede suponer un riesgo para la salud, ¿por qué se utiliza para el envasado de alimentos? Aún no se conoce a ciencia cierta si el PET puede suponer un riesgo real para la salud. Las investigaciones que se realizaron en su momento para determinar si el PET se podía utilizar de forma segura para envasar alimentos, mostraron que este material no presentaba riesgos para la salud. Los últimos estudios realizados al respecto son, en algunos casos contradictorios, de modo que no podemos hablar de resultados concluyentes. Esto se debe entre otras cosas a que en ellos se utilizaron diferentes (y en algunos casos controvertidos) métodos analíticos, bioensayos y condiciones de exposición, obteniéndose así grandes diferencias en los datos obtenidos. Es por eso que la mayoría de estos estudios coinciden en afirmar que para poder obtener resultados concluyentes, es necesario realizar nuevas investigaciones, basadas tanto en análisis físico-químicos, como en bioensayos. Así podríamos conocer si el PET es seguro para la salud o si por el contrario entraña algún riesgo real. En este último caso, dejaría de utilizarse como tal para el envasado de alimentos.

Por otra parte, el origen de los compuestos tóxicos de los que hemos hablado no está del todo claro, de manera que no se sabe realmente si proceden de la contaminación ambiental, de las diferentes operaciones llevadas a cabo en el procesamiento del agua, del PET reciclado, del proceso de fabricación del PET, etc.

Lo que sí está claro es que la migración de sustancias tóxicas desde la botella hacia el agua (como ftalatos, antimonio, formaldehído y acetaldehído) es mayor cuando la temperatura es elevada. Además la concentración de estas sustancias aumenta a medida que pasa el tiempo. Asi que deberías tener esto en cuenta a la hora de consumir el agua envasada en botellas de plástico.


Conclusiones
La recomendación que aparece en el etiquetado de algunas botellas de agua está justificada, principalmente por los siguientes motivos:

  • para evitar posibles intoxicaciones accidentales (por rellenar la botella con sustancias tóxicas que pueden ser confundidas con el agua)
  • para evitar posibles riesgos microbiológicos, debidos a la proliferación de agentes patógenos en el interior de la botella que podría tener lugar cuando la reutilizamos en condiciones indebidas (durante mucho tiempo, mucho tiempo después de haberla vaciado, etc.)

¿El hecho de rellenar las botellas de plástico provoca un aumento de la concentración de tóxicos en el agua o no? Lo que viene a decirnos un reciente estudio que se ha realizado al respecto, es que la reutilización es un factor que tiene un efecto similar al tiempo de permanencia del agua en la botella. Es decir, la concentración de sustancias potencialmente tóxicas en el agua que ha permanecido mucho tiempo en el interior de una botella, sería similar a la que podríamos encontrar en el agua de una botella que ha sido reutilizada muchas veces. En cualquier caso, los resultados no son concluyentes. Por lo que hoy sabemos, reutilizar las botellas un número moderado de veces (por ejemplo 3 ó 4) no representa un serio riesgo para la salud, siempre que se haga de forma adecuada: no dejar transcurrir mucho tiempo desde que se vacía hasta que se rellena, no exponer la botella al sol ni a elevadas temperaturas, mantener condiciones higiénicas, no rellenar con productos que no sean aptos para el consumo, etc.


Actualización (15/06/2012): Puedes ver aquí una discusión sobre este artículo. Esta me ha llevado a revisar de nuevo la investigación de Andra et al. (2011) y a modificar parcialmente el párrafo en el que se habla de la tercera razón para no reutilizar las botellas y la conclusión. Dicha conclusión también la he modificado tras leer este artículo de El Blog del Búho en el que se hace una crítica del post, que me ha llevado a considerar que el texto original no era del todo acertado. Gracias a todos por vuestro interés.


Fuentes
- Andra, S.S.; Makris, K.C. y Shine, J.P. (2011). Frequency of use controls chemical leaching from drinking-water containers subject to disinfection. Water Research, 45(20), 6677-6687. 
- Bach, C.; Dauchy, X.; Chagnon, M.C.; Etienne, S. (2012). Chemical compounds and toxicological assessments of drinking water stored in polyethylene terephthalate (PET) bottles: A source of controversy reviewed. Water Research, 46(3), 571-583.
- Biscardi, D.; Monarca, S.; De Fusco, R., et al. (2003). Evaluation of the migration of mutagens/carcinogens from PET bottles into mineral water by Tradescantia/micronuclei test, Comet assay on leukocytes and GC/MS. Science of the Total Environment, 302, 101–108.
- Castle, L. (1989). Migration of Polyethylene Terephthalate PET Oligomers from PET Plastics into Foods During Microwave and Conventional Cooking and into Bottled Beverages. Journal of Food Protection, 52 (5), 337-342. 
- Elisabetta Ceretti, E; Zani, C.; Zerbini, I.; Guzzella, L.; Scaglia, M.; Berna, V.; Donato, F.; Monarca, S. y Feretti,  D. (2010). Comparative assessment of genotoxicity of mineral water packed in polyethylene terephthalate (PET) and glass bottles. Water Research, 44(5), 1462-1470. 
- Farhoodi, M.; Emam-Djomeh, Z.; Ehsani., M.R.; Oromiehie, A. (2008). Effect of environmental conditions on the migration of di(2-ethylhexyl)phthalate from PET bottles into yogurt drinks: influence of time, temperature, and food simulant. The Arabian Journal of Science and Engineering 33(2):279–287
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- Palzer, G. (2001). Establishment of a standard test procedure for PET bottle materials with respect to chemical inertness behaviour including the preparation of a certified PET reference material. Tesis Doctoral. Universidad de Munich, Alemania. p.23
- Real Decreto 1798/2010, de 30 de diciembre, por el que se regula la explotación y comercialización de aguas minerales naturales y aguas de manantial envasadas para consumo humano.
- Real Decreto 1799/2010, de 30 de diciembre, por el que se regula el proceso de elaboración y comercialización de aguas preparadas envasadas para el consumo humano.
- Real Decreto 846/2011, de 17 de junio, por el que se establecen las condiciones que deben cumplir las materias primas a base de materiales poliméricos reciclados para su utilización en materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos.
- Real Decreto 847/2011, de 17 de junio, por el que se establece la lista positiva de sustancias permitidas para la fabricación de materiales poliméricos destinados a entrar en contacto con los alimentos.
- Reglamento (CE) nº 1935/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de octubre de 2004, sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos.
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