viernes, 29 de julio de 2011

¿Los cheetos están hechos con cartón y petróleo?

Como mostraba en un post anterior, hace unas semanas me enviaron un vídeo que circula por internet (a través de correos virales) en el que se dice que los cheetos están hechos con cartón y petróleo, algo que es rotundamente falso. Como ya os decía, este vídeo es un fragmento de un programa emitido por la televisión estatal venezolana en el que se vierten innumerables calumnias sobre los alimentos, concretamente sobre la comida basura. Al parecer el programa pretende hacer propaganda anticapitalista y antiestadounidense (puedes ver la explicación aquí), aunque para ello haya que mentir, exagerar y decir verdades a medias. Para quien todavía no conozca este blog, aquí solamente se habla de alimentos, no de política, y se defiende el pensamiento crítico, así que comencemos...

Aquí tenéis el vídeo en cuestión, que a día de hoy tiene la friolera de unos de 5 millones de visitas en youtube:



Ingredientes de los cheetos
Según el supuesto Ingeniero de Alimentos y el "Investigador Naturista", los cheetos no están hechos con maíz, sino con petróleo, concretamente con carboximetilcelulosa (CMC) y con acetona, que según ellos son sustancias derivadas del petróleo (¿y del cartón? ¿?). Para "demostrarlo" acercan una llama a los cheetos, que comienzan a arder en pocos segundos. Según ellos, otro "peligroso" ingrediente de los cheetos es un colorante: la tartracina.

En primer lugar, en la siguiente imagen podéis apreciar la lista de ingredientes que aparece en el etiquetado de los cheetos que se fabrican en España, en la que no hay ni rastro de petróleo (como ya os decía aquí, el petróleo no se emplea en alimentos porque es tóxico), ni de acetona (esta  también es tóxica, a pesar de que en muy bajas concentraciones es metabolizada por el organismo), ni de carboximetilcelulosa, ni de tartracina, ni de nitratos (conservante que solamente se emplea en productos cárnicos). De hecho, en el etiquetado figura que los Cheetos contienen un 75% de maíz, los colorantes son naturales y no contienen conservantes. ¿Acaso los supuestos científicos están acusando a las empresas que fabrican estos alimentos de mentir en el etiquetado? ¿No saben que existen leyes y organismos encargados de que estas se cumplan?

Cheetos Rizos, Pepsico Foods, Barcelona, España.

En segundo lugar, la materia orgánica arde con relativa facilidad. La efectista puesta en escena en la que se muestra que los cheetos arden al acercarles una llama no demuestra en absoluto que estén elaborados con petróleo. Arden con facilidad por su estructura hueca, por su bajo contenido en agua y porque, evidentemente, el maíz arde (al igual que la grasa vegetal que contiene el producto). Podéis probar (con precaución) a quemar una palomita de maíz, o cualquier otro alimento, como un espagueti o un poco de aceite.

A pesar de que los Cheetos no llevan las sustancias que se dice en el vídeo, muchas de ellas son seguras para la salud. Por ello están recogidas en la legislación alimentaria y se emplean con frecuencia para la elaboración de alimentos. 

TARTRACINA
La tartracina (o tartrazina), es un colorante sintético empleado en una gran variedad de alimentos con el fin de proporcionarles un color que va desde el naranja hasta el amarillo, en función de lo diluido que esté. Además se puede mezclar con otros colorantes para que los alimentos adquieran color azul o color verde. Se emplea en muchos lugares del mundo para dar color a alimentos tan diversos como nachos, refrescos, yogures, aperitivos, etc. En España, por ejemplo, es el colorante que mucha gente emplea para cocinar la paella. 

Estructura química de la tartracina. (Fuente)

Este colorante está permitido por la legislación europea, donde aparece con el código E-102. Como todos los aditivos que están recogidos en la legislación alimentaria, superó unos estrictos controles para conocer si era seguro para la salud; concretamente, fue evaluado por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) en el año 1966 y por el Comité Científico de la Unión Europea para la Alimentación Humana (SCF) en el año 1975 y en el año 1984. Ambos comités establecieron una ingesta diaria admisible (IDA) de 0-7,5 mg/kg de peso corporal/día, lo que supone que una persona de 70 kg de peso podría ingerir como máximo 525 mg de tartracina durante todos los días de su vida antes de que su organismo manifestara cualquier reacción adversa. Aunque 525 mg (un poco más de medio gramo) puede parecer poco, en realidad no lo es: hay que tener en cuenta que no todos los alimentos contienen este aditivo, y, sobre todo, que en los que sí aparece, lo hace en pequeñas cantidades, dado su poder colorante.

Controversia
Es cierto que existe cierta controversia en torno a este aditivo. Sin ir más lejos, en el vídeo que se muestra en este post, el supuesto Ingeniero de Alimentos dice que este colorante produce alergias, rinitis, migraña, dolor de cabeza (que viene a ser lo mismo), estreñimiento y, por si fuera poco, se pega a las tripas (¿como los chicles?). Aparte de las letanías de estos charlatanes, existen estudios científicos serios que mostraron resultados inquietantes acerca de este colorante. Concretamente, algunos científicos observaron que la tartracina podría provocar cambios en el ADN, algo que podría desembocar en un cáncer (Sasaki et al., 2002), mientras que otros observaron que podría aumentar la hiperactividad en niños pequeños (Tanaka, 2006; McCann et al., 2007). (Nota: en el etiquetado del colorante que se muestra en la imagen se advierte sobre ello, a pesar de que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria considera que es seguro en las dosis indicadas. Sin embargo, según la legislación europea, es obligatorio incluir esta advertencia en los alimentos que contengan tartracina).

 Colorante alimentario elaborado a base de tartracina (E-102).  Proaliment, Jesús Navarro S.A., Alicante, España. En el etiquetado se advierte de los posibles efectos negativos, según exige la legislación europea, a pesar de la revisión realizada por la EFSA.

A la vista de los resultados de estos estudios, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) decidió reevaluar este colorante, de manera que en el año 2009 publicaron los resultados obtenidos. El Comité de Expertos de la EFSA llegó a la conclusión de que la tartracina no es cancerígena. En cuanto a los estudios relacionados con la hiperactividad infantil, los expertos de la EFSA consideraron que no era necesario modificar la IDA de 7,5 mg/kg de peso corporal/día porque se trata de una dosis segura. Eso sí, la EFSA admite que la tartracina podría provocar reacciones de intolerancia (alergia) en un pequeño porcentaje de la población y podría agravar algunos síntomas en personas alérgicas, como asma, rinitis o urticaria (incluso por debajo de la IDA). Por otra parte, un reciente estudio en el que se administró una cantidad importante de tartracina a personas alérgicas, mostró que dichas personas no presentaron ningún tipo de reacción adversa frente a este colorante (ni cutánea, ni respiratoria ni cardiovascular). 

CARBOXIMETILCELULOSA (CMC)
La carboximetilcelulosa (CMC) es un espesante totalmente inocuo, permitido por la legislación para su uso en alimentos (código europeo E-466). La CMC obtiene a partir de la celulosa que está presente en la pared celular de las células vegetales (nótese que las células vegetales forman parte de todos los vegetales: desde una lechuga hasta una zanahoria). Como espesante que es, la CMC se emplea para espesar, estabilizar y gelificar disoluciones acuosas. Es decir, se utiliza en alimentos más o menos líquidos para que sean más espesos y estables, ya que la CMC tiene la capacidad de retener agua. Como comprenderéis, no tiene ningún sentido utilizar este aditivo en los Cheetos.

En cuanto a los nitratos, otro día hablaremos de ellos más detenidamente. Actualización: puedes verlo aquí.

Fuentes
- EFSA Panel on Food Additives and Nutrient Sources dded to Food (2009) Scientific opinion on the re-evaluation tartrazine (E-102). European Food Safety Authority (EFSA), Parma, Italy.
- McCann, D., Barret, A., Cooper, A., Crumpler, D. et al. (2007) Food additives and hyperactive behaviour in 3-yera-old and 8/9-year-old children in the community: a randomised, double-blinded, placebo-controlled trial. The Lancet, 370(9598), 1560-1567.
- Pestana, S., Moreira, M. y Olej, B. (2010). Safety ingestion of yellow tartrazine by double-blind placebo controlled challenge in 26 atopic adults. Allergologia and Inmunopathologia, 38(3), 142-146.
- Real Decreto 1465/2009, de 18 de septiembre, por el que se establecen las normas de identidad y pureza de los colorantes utilizados en los productos alimenticios.
- Real Decreto 1466/2009, de 18 de septiembre, por el que se establecen las normas de identidad y pureza de los aditivos alimentarios distintos de los colorantes y edulcorantes utilizados en los productos alimenticios.
- Reglamento (CE) Nº 1333/2008 sobre aditivos alimentarios.
- Sasaki, Y., Kawaguchi, S., Kamaya, A., Ohshita, M., Kabasawa, K., Iwama, K. et al. (2002). The comet assay with 8 mouse organs: results with 39 currently used food additives. Mutant Research, 519,103‑119.
- Tanaka, T. (2006). Reproductive and neurobehavioural toxicity study of tartrazine administered to mice in the diet. Food Chemical Toxicology, 44(2), 179-187.
http://www.gencat.cat/salut/acsa/html/es/dir3528/doc33309.html

viernes, 22 de julio de 2011

¿El aspartamo es cancerígeno?

¿Qué es el aspartamo?
El aspartamo es un edulcorante artificial que se emplea como sustituto del azúcar (sacarosa) porque, a diferencia de éste, no aporta apenas calorías, no provoca caries y además puede ser consumido por personas diabéticas. Por eso lo podemos encontrar en muchos alimentos sin azúcar, como algunos chicles (ya hablamos de ello aquí) y refrescos y en alimentos dietéticos y para diabéticos. También se puede comprar aspartamo como tal en cualquier supermercado (las principales marcas que lo comercializan son Natreen, Canderel y Nutrasweet).

Supongo que todos lo hemos visto (y probado) alguna vez, pero por si alguien no lo sabe, el aspartamo se comercializa en forma de polvo blanco y tiene un poder edulcorante 200 veces superior al del azúcar. Esto quiere decir que es mucho más dulce, por lo que necesitamos menos cantidad de aspartamo que de azúcar para endulzar un café. Este edulcorante fue descubierto en 1965 y se puede encontrar en el etiquetado de algunos alimentos sin azúcar con el código E-951 (en Europa). 

 Aspartamo (Fuente)

¿Por qué se cree que el aspartamo puede ser cancerígeno?
El aspartamo está formado por dos aminoácidos (ácido aspártico y fenilalanina) y por metanol. Durante la metabolización de este edulcorante en el organismo, el metanol es transformado en formaldehído, un compuesto que la Organización Mundial de la Salud considera cancerígeno desde el año 2004. Llegados a este punto, que puede causar alarma, nos encontramos ante lo de siempre: todas las sustancias son nocivas si no se consumen en la cantidad adecuada (incluso algo tan saludable como el agua). La pregunta que se plantea ahora es si la cantidad de formaldehído que se forma en nuestro cuerpo tras la ingestión de aspartamo es suficiente para provocar el desarrollo de un mecanismo que acabe desembocando en cáncer. Puedes ver una buena explicación en la parte final de este enlace.

 Aspartamo (Fuente)

Controversia sobre el aspartamo
Existe una gran controversia acerca de este edulcorante desde que la FDA lo aprobó para uso alimentario en 1974. Puedes comprobarlo, por ejemplo, si buscas "aspartamo" en google. Además, por toda la red circulan e-mails y vídeos virales (como los de los charlatanes de TV Foro) en los que se advierte de los supuestos peligros del aspartamo.

En este caso, a diferencia de muchos de los mitos que ya hemos visto aquí, la controversia tiene un fundamento: se debe principalmente a los estudios realizados por el científico italiano Morando Sofritti y el Instituto Ramazzini, que dirige dicho científico, en los que se concluye que esta sustancia provoca cáncer en ratas de laboratorio. A diferencia de los charlatanes que rondan por muchos rincones de internet, este centro de investigación se supone serio y riguroso, y por ello los resultados de sus investigaciones son tenidos en cuenta por la comunidad científica internacional y por las autoridades sanitarias. Y digo "se supone", porque muchos científicos han criticado esta institución por lo que en inglés se llama science by press conference: dar a conocer a los medios de comunicación los resultados de sus investigaciones antes de que hayan sido revisados por otros científicos independientes y publicados en revistas científicas (algo fundamental para dar credibilidad a toda investigación).

Tras los primeros estudios realizados por el Instituto Ramazzini (que comenzaron hace diez años) se concluyó que el aspartamo es un agente cancerígeno multipotencial, incluso en dosis consideradas seguras por las autoridades sanitarias. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), preocupada por estos resultados, decidió pedir al Instituto todos los datos de la investigación para evaluarlos en profundidad. Una vez evaluados, la EFSA concluyó que no hay evidencias firmes que permitan decir que el aspartamo es cancerígeno en las dosis indicadas [la ingesta diaria admisible (IDA)  es de 40 mg/kg peso corporal por día, lo que supone una ingestión de 2800 mg/día en una persona de 70 kg de peso. Es decir, una persona de 70 kg de peso podría tomar casi 3 g de aspartamo al día durante todos los días de tu vida, cantidad que es muy elevada, aunque no lo parezca, porque recuerda que el poder endulzante del aspartamo es muy grande]. Podéis ver una buena explicación de esto aquí.

Durante el pasado año 2010, dos investigaciones dirigidas por Sofritti y por Halldorsson, respectivamente, llegaron de nuevo a la conclusión de que el aspartamo era un agente cancerígeno. La EFSA volvió a evaluar estas investigaciones (como se puede ver aquí), concluyendo que no hay una relación causal entre el aspartamo y el cáncer (además alega que el diseño experimental no fue todo lo bueno que debiera). Además descartó reconsiderar las evaluaciones de los edulcorantes que ya fueron declarados como seguros  y por ello autorizados en la Unión Europea.

El pasado 8 de junio, el Instituto Ramazzini emitió un comunicado en su web en el que se informa de que, debido a los resultados obtenidos en sus investigaciones, algunos científicos del Instituto fueron recibidos por varios parlamentarios europeos. A raíz de esto, los parlamentarios han conseguido que la Comisión Europea haya solicitado a la EFSA que comience un nuevo proceso de reevaluación de este compuesto en el próximo año 2012.

Entonces ¿el aspartamo es cancerígeno o no?
A día de hoy, el aspartamo está considerado como seguro por más de 90 países en todo el mundo. Hay que tener en cuenta que para aprobar una sustancia para el consumo humano, antes debe pasar una serie de evaluaciones muy rigurosas y exhaustivos controles. Existen muchas investigaciones acerca de la toxicidad de este compuesto, la mayoría de las cuales (unas 500) conluyeron que es seguro para la salud (si se respeta la IDA estipulada).

Es cierto que existen otros estudios que llegan a la conclusión de que el aspartamo sí es cancerígeno. Sin embargo las autoridades sanitarias consideran que los resultados de estos estudios no son concluyentes (no existe una relación causa-efecto). A pesar de ello, parece ser que se va a hacer una nueva evaluación del aspartamo durante el próximo año 2012, así que habrá que esperar a los resultados para confirmar que es seguro para la salud.

Hay que tener presente que el aspartamo es el aditivo alimentario sobre el que se han hecho más controles y evaluaciones. La posición de las autoridades sanitarias (Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, entre otros) es clara al respecto: el aspartamo es un aditivo seguro para la salud humana.

Fuentes
- Halldorsson, TI.; Strom, M.; Petersen, S.B.; Olsen, S.F. (2010). Intake of artificially sweetened soft drinks and risk of preterm delivery: a prospective cohort study in 59,334 Danish pregnant women. American Journal of Clinical Nutrition, 92, 626-633.
- Magnuson, B. A.; Burdock, G. A.; Doull, J.; Kroes, R. M.; Marsh, G. M.; Pariza, M. W.; Spencer, P. S.; Waddell, W. J. et al. (2007). «Aspartame: A Safety Evaluation Based on Current Use Levels, Regulations, and Toxicological and Epidemiological Studies». Critical Reviews in Toxicology 37 (8), 629–727.
- Soffritti, M.; Belpoggi, F.; Manservigi, M.; Tibaldi, E.; Lauriola, M.; Falcioni, L.; Bua, L. (2010). Aspartame administered in feed, beginning prenatally through life span, induces cancers of the liver and lung in male Swiss mice. American Journal of Industrial Medicine, 53, 1197-1206.

viernes, 15 de julio de 2011

¿Si tomo mentos y coca cola me explota el estómago? (TV Foro: Comida chatarra III)

Existe un hoax o leyenda urbana, que circula por internet a través de vídeos virales, que viene a decir que si ingerimos ciertos caramelos de menta (concretamente mentos) con refresco de cola (concretamente coca cola light), se produce una reacción que ha matado ya a innumerables personas, entre ellos varios niños en Brasil. Se pueden ver ejemplos de estos vídeos virales aquí y aquí, por ejemplo (nótese que éste último tiene la friolera de casi ocho millones de visitas).

Lo grave del asunto comienza cuando a este tipo de cosas, que se suelen hacer para gastar bromas y por lo tanto se toman con sentido del humor, se les da credibilidad con la intención de provocar alarma social. Esto es lo que sucede por ejemplo en la segunda parte del programa que os mostraba en el post anterior, que recordemos fue emitido por la televisión estatal venezolana, y en el que participan dos supuestos científicos que, no sólo dan crédito a este falso mito, sino que además pretenden hacer una demostración (se puede ver a partir del minuto 0:35):


Como se puede apreciar en el vídeo, el "Investigador Naturista" introduce varios caramelos en la botella de refresco, lo que provoca que éste salga despedido inmediatamente. Esta violenta reacción es la que, según él, ha matado a varios niños en Brasil. La "explicación" a este fenómeno nos la da el supuesto Ingeniero de Alimentos en el minuto 1:21. Según él, este efecto se debe a la reacción entre el sodio que contiene el caramelo y el dióxido de carbono de la coca cola.

A este respecto:

1. No existe ni un sólo caso documentado de muerte de persona alguna por haber sufrido una explosión de su estómago causada por la ingestión de esta mezcla de caramelos y refresco de cola. Esto es una leyenda urbana que ya desmontaron los cazadores de mitos (se puede ver una explicación aquí y un vídeo aquí y al final de este párrafo). ¿La explicación? En primer lugar, cuando ingerimos un refresco de cola, éste pierde gran cantidad de su dióxido de carbono a medida que desciende por nuestro esófago. En segundo lugar, el estómago es un órgano elástico y por lo tanto puede aumentar hasta un cierto volumen sin ningún problema. En tercer lugar, el estómago es un órgano que tiene una entrada y una salida, por lo que antes de que pueda reventar por un aumento desmesurado de su volumen, el organismo reacciona provocando el vómito para expulsar su contenido.


2. La reacción que se produce entre el caramelo y el refresco se trata principalmente de una reacción física. Se debe a que la superficie rugosa del caramelo favorece la rápida liberación del dióxido de carbono del refresco, como también explicaron ya los cazadores de mitos (se puede ver al final de este párrafo). Esta reacción se ve favorecida por la presencia de cafeína, y sobre todo de aspartamo y benzoato potásico (como se explica aquí), razón por la cual el experimento es más espectacular cuando se hace con coca cola light en lugar de coca cola normal. [Puedes obterner más información en el primer comentario].


Esta reacción entre los mentos y la coca cola, es bien conocida en internet, donde se ha convertido en un auténtico fenómeno en los dos últimos años. De hecho hay gente que se lo toma muy en serio, como los de Eepybird. Os dejo con uno de sus vídeos:


 

viernes, 8 de julio de 2011

TV Foro: Comida Chatarra (II). Algunos mitos sobre la coca cola.

Hace un par de semanas, mostraba aquí un par de vídeos estrambóticos, correspondientes a un programa de la televisión estatal venezolana (VTV), en los que se ofrece al espectador información tergiversada sobre algunos alimentos, aderezado todo ello con una puesta en escena efectista. Como ya apunté entonces, al parecer el fin de todo esto es el de arremeter contra el capitalismo y EEUU, como se puede observar entre los minutos 1:29 y 1:45 y a partir del minuto 2:03, aunque para ello haya que manipular descaradamente. Las mentiras que se muestran en este programa son tan grotescas, que no merecerían ni un sólo minuto de mi atención, si no fuera por la asombrosa (y alarmante) repercusión que está teniendo en internet. 

La primera parte del programa:


En primer lugar, hay que tener presente que los alimentos conocidos habitualmente como "comida basura" (en España) o "comida chatarra" (en Venezuela y otros países de América), se llaman así porque no son saludables desde el punto de vista nutritivo: contienen elevadas cantidades de grasas saturadas, azúcares, colesterol, sal, etc. Como consecuencia de ello, un consumo habitual de este tipo de alimentos se relaciona con algunas patologías como obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Ahora bien, hay una "ligera" diferencia entre considerarlos poco saludables y considerarlos como tóxicos que nos destruyen por dentro, como vienen a decir en el vídeo. Por ejemplo, a partir del minuto 3:27, el supuesto Ingeniero de Alimentos argumenta que estos alimentos dañan el sistema nervioso, el sistema inmune, el sistema linfático (que viene a ser el mismo que el anterior), el sistema renal (llamado realmente sistema urinario o aparato excretor) y el sistema sanguíneo (llamado realmente sistema cardiovascular). No hay ninguna evidencia científica al respecto (excepto sobre las que ya se han mencionado anteriormente).

Siguiendo con el intento de causar alarma social, en el minuto 4:08, el "Investigador Naturista" nos dice que "...lo más terrible de todo esto es que es una gran imitación. Nos imitan el color a mandarina, el sabor a mandarina, y no lleva mandarina...". Efectivamente los colorantes y saborizantes se incluyen en los alimentos para imitar colores y sabores. Es algo obvio. No creo que nadie piense a estas alturas que un chicle de mandarina está elaborado con mandarinas (a no ser que así sea). No se engaña a nadie, porque la composición está reflejada en el etiquetado del producto. A continuación el presentador dice: "Es una imitación química". Señores, todo es química. Una mandarina también está formada por compuestos químicos: agua, ácido cítrico, ácido ascórbico, etc. Supongo que se referirá a que se trata de aditivos sintéticos, pero: 1. no todos los aditivos que se utilizan en alimentación son artificiales 2. no es verdad que todo lo natural es bueno, como tampoco es cierto que todo lo artificial es malo.

En el minuto 4:49, me debato entre la risa y el llanto, cuando el supuesto Ingeniero de Alimentos confunde (por ignorancia o por mala fe) aditivos con adictivos. Según él, los aditivos que llevan algunos alimentos producen adicción, y claro, de ahí su nombre. En fin... Por otra parte, es cierto que algunos alimentos pueden ser adictivos, como el café o la coca cola, por su contenido cafeína.  Otros alimentos ricos en azúcar o grasa nos gustan más que los que no lo son (meramente por motivos evolutivos), pero de ahí a crear adicción, va un trecho.


Huesos de pollo después de estar sumergidos durante dos días en agua con pimentón (izquierda) y coca cola (derecha).

El verdadero espectáculo comienza a partir del minuto 6:30, cuando el "Investigador Naturista" saca de la chistera un vaso que contiene refresco de cola, un hueso de pollo que ha permanecido allí durante medio día. Resulta que el hueso está negro como el carbón debido a un colorante llamado negro brillante (E-151). Así, se afirma que el consumo de refrescos de cola mancha los huesos y los tiñe de color negro... Según esta afirmación tendríamos los huesos de colores: negro del refresco de cola, morado del vino, rojo del tomate... Obviamente, esto no sucede. Los alimentos no ocupan nuestro cuerpo como si fuéramos un jarrón vacío, sino que sufren una transformación durante la digestión y son metabolizados a través de diferentes procesos. Por otra parte, la gran mayoría de los colorantes pierden su color debido a los ácidos y a las enzimas que intervienen en la digestión (de ahí que las heces sean de color marrón; aunque bien pensado, sería más divertido que no fuera así).

En segundo lugar, no hay nada extraño en el hecho de que un hueso (o cualquier otro material poroso) se tiña al sumergirlo en un líquido coloreado. Yo mismo he hecho la prueba para mostrarlo aquí, como se puede apreciar en la imagen superior. Desconozco qué marca de refresco se utilizó en este programa. Yo he utilizado coca cola (porque es el más vendido) que no contiene negro brillante (E-151), sino caramelo de sulfito amónico (E-150d). En otro vaso he puesto agua con pimentón (se utiliza habitualmente como colorante natural). Al cabo de medio día (como se hizo en el programa) no habían tomado ningún color, así que los dejé sumergidos durante dos días enteros. El resultado: ambos huesos están ligeramente coloreados, aunque nada que ver con el tizón que se muestra en el vídeo.

Por otra parte, se dice que el negro brillante puede provocar asma, urticaria y alergias, debido a que estimula la producción de histamina. Es cierto que este aditivo se ha relacionado con posibles reacciones alérgicas en algunos casos (no existe ninguna evidencia científica acerca del asma ni de la relación con la histamina). Por ello fue sometido a una re-evaluación por parte de las autoridades sanitarias el pasado año. Según el informe emitido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el aditivo no presenta toxicidad ni carcinogenicidad en las dosis en las que se consume.

 Ingredientes de la coca cola (Coca-cola España, Madrid).

El espectáculo continúa. A partir del minuto 8:15 se muestra un hueso de pollo que lleva 15 días sumergido en un refresco de cola. Como resultado, se dobla sin resistencia porque, según el "Investigador Naturista" el refresco de cola descalcifica el hueso (además insinúa que existe un complot con la industria farmaceútica...). El supuesto Ingeniero de Alimentos comienza a enumerar una serie de compuestos que, a su juicio, son los que provocan esta descalcificación: 5 ácidos (ácido málico, ácido glucónico, ácido ascórbico o ácido cítrico, ácido fosfórico) y otros dos compuestos: alginato de sodio y galato propílico. A este respecto:

1. El ácido cítrico y el ácido ascórbico, son diferentes compuestos, aunque el supuesto Ingeniero parece no saberlo.
2. Todos estos ácidos (excepto el ácido fosfórico), se encuentran de forma natural en muchas frutas, como uvas, manzanas o naranjas.
3. Los refrescos de cola solamente contienen de forma habitual (como en el caso de la coca cola) ácido fosfórico, aunque pueden contener algún otro como ácido cítrico.
4. El alginato de sodio es un espesante que se obtiene a partir de algas marinas. Por lo tanto no está presente en los refrescos, ya que no es necesario.
5. El galato propílico es un antioxidante que apenas se utiliza en alimentos, y mucho menos en refrescos, porque no es necesario.
6. Algunos compuestos se extraen de su fuente natural y otros se sintetizan en laboratorios. De cualquier forma, es cierto que todos ellos son "químicos" porque, como veíamos antes, todo es químico. Por ejemplo, el ácido cítrico está formado por 6 átomos de carbono, 8 de hidrógeno y 7 de oxígeno. Da igual su procedencia: si es de una naranja, de un trozo de limón o se sintetiza en un laboratorio, ya que si tiene la composición y estructura de la imagen que aparece bajo estas líneas, se trata de ácido cítrico.

Ácido cítrico (Fuente)

7. Es cierto que existen estudios (como este) en el que se relacionan los refrescos de cola con el riesgo de sufrir osteoporosis en mujeres de avanzada edad. Sin embargo esta relación no se observó en mujeres jóvenes ni en hombres (y mucho menos los niños). Hay que destacar además que los resultados no son concluyentes. Según sus autores, esta relación podría deberse a que las personas que consumen refrescos de cola dejan de consumir algunas fuentes de calcio, como por ejemplo frutas y verduras.

Por cierto, yo mismo hice esta prueba en casa: sumergí un hueso de pollo en coca cola durante 15 días para comprobar si se doblaba. Hice lo mismo en un vaso con agua para comparar la diferencia. ¿El resultado? Lo podéis ver en el siguiente vídeo. Los huesos mantienen su firmeza y no se doblan en absoluto. Eso sí, si lo queréis repetir en casa os advierto que huele bastante mal (al cabo de 15 días el proceso de putrefacción hace de las suyas). La próxima vez utilizaré guantes.




Quizá con una disolución concentrada de ácido cítrico o de ácido fosfórico los huesos se ablandarían o incluso podrían disolverse, pero la concentración de estos ácidos en un refresco como la coca cola es insignificante para llegar a este extremo.

Hasta aquí la primera parte del programa. El próximo día más...


Fuentes
- EFSA Panel on Food Additives and Nutrient Sources added to Food (ANS) (2010) Scientific Opinion on the re-evaluation of Brilliant Black BN (E 151) as a food additive. EFSA Journal 8 (4), 1540.
- Tucker, K.L.; Morita, K.; Qiao, N.; Hannan, M.T.; Cupples, L.A. y Kiel, D. P. (2006). Colas, but not other carbonated beverages, are associated with low bone mineral density in older women: The Framingham Osteoporosis Study. American Journal of Clinical Nutrition, 84 (4), 936-942.

miércoles, 6 de julio de 2011

Sobre las recomendaciones de AESAN: pescado azul y mercurio

En esta ocasión, de nuevo me veo obligado a posponer el tema sobre el que tenía pensado escribir debido al anuncio que hizo el pasado jueves la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) acerca de las recomendaciones de consumo de algunas especies de pescado azul (se pueden consultar aquí), que por cierto, ya había hecho públicas el pasado 14 de abril. 

Ante todo, es necesario dejar bien claro, como ya lo ha hecho la AESAN, que el comunicado emitido no se debe a una alerta alimentaria (y por tanto no hay por qué alarmarse), sino que se debe a la necesidad de comunicar a la población unas recomendaciones de consumo, que además afectan solamente principalmente a mujeres embarazadas (y lactantes) y a niños menores de 12 años.

Atún rojo (Thunnus thynnus)  (Fuente)


Recomendaciones 
Las recomendaciones de la AESAN son las siguientes:
Se recomienda a las mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo, mujeres en periodo de lactancia y a niños de corta edad (entre 1 y 30 meses) consumir una amplia variedad de pescados, por sus grandes beneficios nutritivos, evitando consumir las especies más contaminadas con mercurio cuyo consumo debe limitarse en determinadas etapas.

Las recomendaciones para el consumo de Pez espada, Tiburón, Atún rojo (Thunnus thynnus: especie grande, normalmente consumida en fresco o congelada y fileteada) y Lucio son las siguientes:
  • Mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo o en período de lactancia. Evitar el consumo
  • Niños < 3 años. Evitar el consumo
  • Niños 3-12 años. Limitar a 50 gr/semana o 100gr/ 2 semanas (No consumir ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana).

MERCURIO Y PESCADO
La contaminación de pescado con mercurio no es ninguna noticia nueva; es algo que se conoce desde hace años. ¿A qué se debe este comunicado entonces? La novedad es que la AESAN ha emitido en su comunicado unas recomendaciones de consumo más estrictas que las anteriores. Hasta ahora se recomendaba que las mujeres embarazadas y los niños pequeños no consumieran más de una ración a la semana de ciertas especies de pescado azul. Ahora se recomienda que directamente no las consuman.

¿De dónde procede el mercurio?
El mercurio está presente en el mar, principalmente como consecuencia de la actividad industrial (aquí se puede ver un ejemplo reciente).

El mercurio comenzó a considerarse como un peligro medioambiental para la salud en los años 50 del siglo XX, a partir de una intoxicación masiva por metilmercurio que tuvo lugar en la Bahía de Minamata (Japón). La gravedad de aquel episodio (se estima que en el año 1956, cuando se descubrió el caso, murieron 46 personas), es la razón por la cual la intoxicación por mercurio recibe el nombre de enfermedad de Minamata. En 1968, el gobierno japonés anunció que la causa de la intoxicación era la ingestión de pescado y marisco contaminado por los vertidos al mar realizados por la empresa petroquímica Chisso. A día de hoy, más de 50 años después del descubrimiento del caso, el área sigue afectada.

Toxicidad 
El mercurio es un metal pesado que casi todo el mundo conoce bien debido a sus características, especialmente a su facilidad para agruparse y separarse en "gotitas". Por cierto, esa característica nos llevó a más de uno (inconscientes de nosotros) a jugar con él cuando éramos niños (cada vez que se rompía un termómetro, por ejemplo).

Mercurio (Fuente)

Su toxicidad depende de su forma química, tipo y dosis de exposición y edad del consumidor. Y es que el mercurio puede presentarse en diferentes formas químicas, tóxicas todas ellas por inhalación, contacto e ingestión: vapor de mercurio, mercurio iónico o metilmercurio. En el caso que nos ocupa, es el metilmercurio (su forma orgánica) el que nos interesa, ya que es la forma química más tóxica por ingestión (se absorbe en mucho mayor medida que el resto) y es la que está presente en mayor cantidad en los pescados.

Si se consume pescado contaminado con mercurio, éste se almacena  principalmente en el cerebro, el hígado y el riñón. También se almacena en el resto del organismo, ya que se trata de un compuesto liposoluble, lo que hace que su eliminación (a través de las heces, la orina, las uñas y el pelo) sea lenta. Esta lentitud en su eliminación provoca que se vaya acumulando en el organismo cada vez que ingerimos pescado contaminado, motivo por el cual se recomienda espaciar la ingesta de este pescado (así el organismo tendrá tiempo de eliminar el mercurio antes de acumular más).

En casos extremos, la ingestión de grandes cantidades de metilmercurio provoca una intoxicación crónica, que afecta principalmente al sistema nervioso central y que se manifiesta en forma de diferentes síntomas, como parestesia, ataxia o disartria. En el caso de mujeres embarazadas, puede afectar al desarrollo neuronal del feto, así como en niños de corta edad.

¿Qué pescado contiene más mercurio?
Algunas de las especies con más probabilidad de presentar contaminación por mercurio son: atún, emperador (pez espada), marrajo o tintorera. (Las recomendaciones de la AESAN se refieren concretamente a atún rojo, tiburón, pez espada y lucio). Esto se debe a que son especies situadas en lo alto de la cadena trófica, lo que hace que no sólo acumulen el metilmercurio del mar, sino que también acumulan el del resto de especies menores cuando las ingieren.

¿Dejo de comer pescado?
Es importante saber que el pescado (especialmente el pescado azul) es una parte muy importante de la dieta: sus proteínas son de elevada calidad (presentan aminoácidos esenciales y son fáciles de digerir), así como su grasa (presenta ácidos grasos esenciales, como omega 3) y sus vitaminas (A, D, E, B6, B12). Por ello hay que tener en cuenta la relación riesgo-beneficio. En este caso (excluyendo a los grupos de riesgo: mujeres embarazadas y niños menores de 12 años), los beneficios son mucho mayores que los riesgos, por lo que deberíamos seguir consumiendo pescado. Eso sí, consumiendo las especies mencionadas con moderación.

La polémica
La noticia que dio a conocer el pasado jueves las recomendaciones de consumo propuestas por la AESAN provocó cierto revuelo. Poco después surgió otra polémica, al darse a conocer que el Gobierno de España ocultó durante siete años un estudio de los tóxicos en el pescado. Los datos de este estudio fueron aún peores que los últimos realizados, lo que provocó que las recomendaciones de la AESAN fueran más estrictas. En cualquier caso, como decía al comienzo de este post, el problema de la contaminación por mercurio no es ninguna sorpresa.

Algunas personas piensan que los mares y los océanos pueden utilizarse como vertedero y que lo que en ellos se vierte desaparece por arte de magia. Es como barrer y esconder lo barrido bajo la alfombra. El problema sigue ahí, y es un problema que nos afecta a todos y que no se puede solucionar de un día para otro. Es necesario tomar medidas al respecto, y hacerlo ya.

Actualización: El 19 de enero de 2013, 140 países acordaron vetar el uso de mercurio por su impacto sobre la salud. La medida se hará efectiva, previsiblemente, a partir del año 2020.

Fuentes
- Soria, M.A. y Repetto, M. (1995). Estado actual de la toxicologia del mercurio. En: Toxicología Avanzada. Ediciones Díaz de Santos S.A. Madrid.
- Alexander, J.; Autrup, H.; Bard, D.; Bergsten, C.; Carere, A.; Guido Costa, L. et al. (2004) Opinion of the Scientific Panel on Contaminants in the Food Chain on a request from the Commission related to mercury and methylmercury in food. The EFSA Journal, 34, 1-14.
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