viernes, 30 de diciembre de 2011

Las doce uvas

Un año que acaba...y otro que empieza. Ya sabes que esto se celebra en muchos países del mundo con bebidas espumosas, como champán, cava o sidra. En España y algunos países hispanoamericanos, otro alimento que se suma esta celebración son las uvas. La tradición dice que hay que tomar doce uvas: una por cada campanada de la noche de fin de año. ¿Quieres saber algo más sobre esto?

Menos mal que la tradición consiste en comer uvas y no melones. (Fuente)

Origen de la tradición
En el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de tomar uvas y brindar con champán para despedir el año. Pero, ¿cuándo se popularizó esta tradición? El año concreto no está muy claro, pero la prensa madrileña relató en enero de 1897 que el año anterior fue despedido por algunas personas tomando doce uvas al son de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol. En los años sucesivos, esta práctica fue extendiéndose por toda España, hasta que en 1909 se asentó definitivamente debido al impulso recibido por los agricultores de Murcia y Alicante, quienes ese año se encontraron con un excedente de uva.

El famoso reloj de la Puerta del Sol (Fuente)

¿Por qué hay uvas a estas alturas del año?
Como sabes, la vendimia se suele hacer en el mes de septiembre (con una variación de varios días en función de la climatología de cada zona y de cada cosecha), así que quizá te sorprenda un poco que podamos comer uvas el 31 de diciembre (o incluso el uno de enero si no eres muy rápido). Esto se debe a que existen algunas variedades de uva más tardías que las que solemos consumir durante el otoño. Llegados a este punto, es necesario hablar de la uva del Vinalopó.

Uva del Vinalopó
La uva de mesa embolsada del Vinalopó es una denominación de origen de la que goza la uva producida en la comarca del Medio Vinalopó, en Alicante, España. Lo más característico de esta uva es que cada racimo se cubre con una bolsa cuando aún está unida a la vid (concretamente en los meses de junio o julio) para protegerla de las agresiones de aves, insectos, pesticidas y de las inclemencias meteorológicas. Esta bolsa retrasa además la maduración, ya que, entre otras cosas, impide el paso de la luz solar necesaria para que la uva lleve a cabo la fotosíntesis. La uva del Vinalopó comprende dos variedades: la uva ideal, que se recolecta en octubre, y la uva aledo, que se recolecta entre los meses de noviembre y diciembre. Como puedes imaginar, esta última variedad es la que consumimos en Nochevieja.

Uvas envasadas
Desde hace unos años se vienen comercializando además envases individuales con doce uvas peladas y sin pepitas. Estas uvas se conservan gracias a que están inmersas en almíbar y son sometidas a un tratamiento térmico.

Maniobra de Heimlich
Evidentemente, tomar las uvas al son de las doce campanadas no siempre es fácil. Las campanadas se suceden con rapidez, los nervios están a flor de piel y las carcajadas están garantizadas si miras a alguna de las personas que te acompaña. La combinación de estos factores puede provocar un atragantamiento que acabe transformado la celebración en tragedia.

Cuando una persona se atraganta con un alimento, es porque éste, en lugar de seguir su curso normal a través del tubo digestivo, se desvía bloqueando el conducto respiratorio. Obviamente esto puede provocar la asfixia de esa persona. Para evitarlo, puedes utilizar una sencilla técnica: la maniobra de Heimlich.



BONUS TRACK

Como no me quiero poner trágico, para finalizar te dejo con la ya mítica metedura de pata de Marisa Naranjo en la Nochevieja de 1989.

Errare humanum est.



¡Feliz año 2012!



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